Tentativa
Lito Zer
Intenté sustraerme a tus cabellos
al cándido fulgor de tus mejillas
intenté oscurecerme y replegarme
huyendo de tu boca y tus pupilas.
Después enfurecerme y hasta odiarte
guardarte mi rencor y resentirme
intenté no quererte, no esperarte
tornarme viento y del mundo escabullirme.
Probé quedarme a un lado y padecerte
y así evitar que sufras a mi diestra
arrancarte a la fuerza de mi mente
rodar con ella lejos de esta tierra.
Quise decirte que en mis horas tristes
no basta con tu voz en una línea
que tu contacto me es imprescindible
que mi piel por tus sentidos grita.
Que no alcanzan palabras a distancia
que te quiero y demando solo mía
que tu abrazo, tu aliento, tu mirada
le son indispensables a mi herida.
Y así, intentando de una y mil maneras
dilapidé mi afán y mi energía
dándome contra los muros de lo incierto
amarrado al dolor de tu partida.
Hoy, que ya ni tu voz late en el aire
ni en ese aire me aguardas tan siquiera
ni reclamas la guarda de tu ángel
se vuelve agrio el vino de la espera.
Ya, solo, en el ocaso de mi tarde
que no me necesitas, y lo siento
me hierve la pasión por confesarte
que todo se ha quedado en el intento.
